Unidad 1. Módulo 1.

La Historia de una visión educativa: EaD

Educación a Distancia

La Educación a distancia es una manera de desarrollar el acto educativo mediante diferentes métodos, técnicas, estrategias y medios, en una situación en que estudiantes y docentes se encuentran separados físicamente.

Un concepto más amplio es el que presenta García Aretio (2001), que, sobre la base de los rasgos de mayor consenso en un estudio comparativo de una serie de definiciones existentes en torno a la Educación a Distancia, la define en los siguientes términos:

“La enseñanza a distancia es un sistema tecnológico de comunicación bidireccional (multidireccional), que puede ser masivo, basado en la acción sistemática y conjunta de recursos didácticos y el apoyo de una organización y tutoría, que, separados físicamente de los estudiantes, propician en éstos un aprendizaje independiente (cooperativo)”. García Aretio 2001:178

Se trata de una definición que considera la separación Docente-Estudiante, la utilización de medios técnicos, la organización de apoyo tutoría, el aprendizaje autónomo, la comunicación bidireccional, el enfoque tecnológico, la comunicación masiva y el nivel de industrialización de la enseñanza.

Sobre la base de la experiencia institucional, un grupo de profesores de la Universidad Nacional Abierta, UNA, de Venezuela, a los efectos de la elaboración de este material, conformó una definición que incluye referencias a los procesos sobre cuya base se implementa la educación a distancia y a la trascendencia social correspondiente, bajo el propósito de proponer su incorporación en las disposiciones legales en torno a esta materia:

“La educación a distancia es una de las modalidades del sistema educativo que se caracteriza por la separación física entre profesores, profesoras y estudiantes y por un proceso de enseñanza y de aprendizaje mediado por el uso didáctico de diferentes recursos tecnológicos. Está sustentada en rigurosos procesos de planificación, diseño y entrega de la enseñanza, que favorecen la comunicación didáctica sincrónica y asincrónica entre los profesores, las profesoras, los estudiantes y las estudiantes. Este tipo de modalidad contribuye con la democratización de la educación, en respuesta a las necesidades de formación, capacitación y actualización vinculadas con las políticas educativas nacionales. Está dirigida a personas y grupos con diferentes características y condiciones sociales, culturales e individuales”.

Este tipo de modalidad contribuye con la democratización de la educación, en respuesta a las necesidades de formación, capacitación y actualización vinculadas con las políticas educativas nacionales. Está dirigida a personas y grupos con diferentes características y condiciones sociales, culturales e individuales”.

Keegan (1996) concibió la Educación a Distancia como una modalidad educativa donde la relación docente-alumno se desarrolla en ámbitos espaciales, geográficos o temporales diferentes. Esta relación genera una nueva conceptualización didáctica con alternativas opuestas a la de las instituciones tradicionales cuyas premisas metodológicas se fundamentan en la educación persona-persona.

García (2004) sostuvo que la EaD es una modalidad educativa donde es concebida una educación permanente, abierta e individualizada. Permanente ya que la educación es un proceso contínuo sin límites. Así mismo, es una educación abierta, es decir libre de imposiciones, sin limitaciones de espacio y tiempo. Además a ED se basa en una instrucción individualizada, donde se toman en cuenta las características individuales y el ritmo de aprendizaje de cada uno de los participantes en el proceso.

Características de la EaD

Sobre la base de la diversidad de definiciones sobre la Educación a Distancia, hay una serie de características que son comunes entre ellas y que por tanto, pueden contribuir a una conceptualización de la misma.

Por su parte, el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria (MPPEU) ha venido discutiendo sobre una conceptualización de la Educación Universitaria a Distancia que esté acorde con la realidad por la que transita Venezuela a la par de los países vanguardista en el área. En este sentido:

Se define la Educación Universitaria a Distancia como un proceso de formación integral e integrado de carácter político educativo, cuidadosamente planificado y diseñado, que flexibiliza la enseñanza y el aprendizaje al ofrecer modelos alternativos para acceder a la creación y socialización de conocimiento en áreas definidas en las líneas estratégicas nacionales, regionales y locales, utilizando diversas tecnologías que garanticen las mediaciones didácticas continuas y las interacciones periódicas y permanentes de los actores sociales involucrados en el hecho educativo, en su propio contexto geográfico; en múltiples y diversos espacios y en condiciones temporales flexibles.

Esta conceptualización contempla aspectos de las definiciones antes mostradas, pero se desmarca de las mismas, en tres aspectos fundamentales ,que evidencia la orientación política en función del desarrollo humano del hombre y la mujer, el desarrollo social y territorial en Venezuela.

Formación integral e integrado de carácter político educativo: se piensa el proceso educativo, no sólo desde el aspecto profesionalizante, sino para la formación humanística, con valores cónsono con nuestra Carta Magna, como la solidaridad, el respeto, la justicia, la igualdad, la honestidad, entre otros.

Formación en áreas definidas en las líneas estratégicas nacionales, regionales y locales: ya no se trata de una educación industrializada que egresa profesionales en masa sin un contexto de desarrollo, que lleva al País en un rumbo no previsto. Se trata de una educación profesional en cuanto a las necesidades de desarrollo nacional, regional y local sostenible y cónsono con la geografía, la producción económica en todos los niveles, la protección y sostenibilidad del ambiente enmarcado en el Proyecto Nacional Simón Bolívar, como plan de desarrollo de la nación.

Formación en el propio contexto geográfico: del estudiante, estrechamente vinculado con las anteriores, con esto se busca la disminución del éxodo rural a los espacios urbanos del territorio nacional, que históricamente ha venido sucediendo, dejando las localidades de origen sin esperanza de potenciar su propio desarrollo.

En concordancia con Ley Orgánica de Educación venezolana, el MPPEU concibe la Educación a Distancia como un proceso educativo que utiliza diversas tecnologías que garanticen la mediación didáctica, no como una modalidad de organización administrativa y curricular.

Generaciones de la EaD

Taylor (1992) identificó las generaciones a través de las cuales los Modelos de Educación a Distancia y las Tecnologías de Distribución relacionadas con los mismos, se han desarrollado.

Keegan (1996) presentó una evolución de la Educación a Distancia en generaciones. La postura de Keegan aparece en la siguiente tabla:

Otros autores e instituciones, como Romiszowski (1993) y la UNESCO (2003), al abordar la evolución de la Educación a Distancia, hacen referencia a Fases, cada una de ellas con su propia estructura organizativa, derivada del principal medio de comunicación involucrado. Igualmente, caracterizan cada fase según la tecnología usada en el momento. De esta manera es posible observar un desarrollo tecnológico en materiales de entrega cuyo uso indican esa evolución en las fases de la Educación a Distancia.Veamos el abordaje que se realiza sobre el tema, explorando los autores que se presentan a continuación:

Fases y sus Características en la Evolución de la Educación a Distancia (Romiszowski, 1993)

Fases y sus Características en la Evolución de la Educación a Distancia (UNESCO, 2003)

Impacto Social de la EaD

No cabe la menor duda que la Educación a distancia ha tenido un gran impacto a nivel mundial, sobre todo para aquella parte de la población imposibilitada en un momento histórico para obtener la educación formal. Un ejemplo de ello lo representa el Expresidente de Sur África Nelson Mandela quién completó sus estudios de bachillerato por correspondencia en la University of South Africa (Unisa) y mientras estuvo en la cárcel estudió por correspondencia a través del programa externo de la Universidad de Londres, obteniendo el grado de Licenciado en Derecho. Y en 1981 fue nominado para el cargo de Rector de la Universidad de Londres en las elecciones de ese año.

A lo largo de su desarrollo la Educación a Distancia ha consolidado condiciones que constituyen potencialidades importantes de este proceso educativo y a partir de las cuales es posible deducir su impacto en la sociedad actual.

 En tal sentido se pueden señalar las siguientes:

 1. Cobertura de una amplia población, independientemente de su ubicación geográfica y de su condición laboral, etaria, sociocultural.

 2. Contribución al desarrollo de una educación abierta en la que los participantes puedan organizar su actividad de estudio, en función de sus intereses y necesidades, por la vía de la selección de contenidos de formación, estrategias, momentos de evaluación, entre otros.

 3. Cumplimiento de la actividad de estudio sin separación del trabajo, con posibilidad de aplicar en forma inmediata en el desempeño laboral, con los conocimientos adquiridos.

4. Articulación de las acciones formativas con las necesidades del entorno y las particularidades de la región que corresponde.

5. Democratización del acceso a la educación, con posibilidad de atender sectores sociales tradicionalmente excluidos en tal sentido.

 6. Garantía de la permanencia del estudiante en su propio medio sociocultural.

 7. Promoción de autonomía e independencia en la actividad de estudio, con proyección hacia el logro de un profesional crítico, reflexivo y con capacidad de tomar decisiones y responsabilizarse por un aprendizaje permanente.

8. Implantación de estrategias innovadoras en la enseñanza, orientadas a mejorar la calidad de la instrucción.

9. Diversificación de ofertas educativas e impulso a la educación y capacitación permanente.

10. Reducción de costos en la medida en que se disminuyen los encuentros presenciales y se incrementa el uso de tecnologías avanzadas para la administración de los procesos instruccionales.

Panorama actual y tendencias de la EaD

En el contexto del siglo XXI, la Educación a Distancia es reconocida como idónea y pertinente para extender democráticamente las oportunidades de estudio. A lo largo de estos últimos años se ha visto fortalecida por la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y en tal sentido se han abierto posibilidades insospechadas hasta ahora en el desarrollo de la práctica educativa. Los sistemas educativos pueden verse apoyados por poderosas tecnologías que pueden eliminar fronteras geográficas y contribuir a integrar el mundo académico con el mundo real, a la vez de presentar ofertas de estudio más amplias y más ajustadas a las necesidades y aspiraciones de las y los estudiantes y de las regiones donde se desenvuelven.

 Es un hecho que las TIC han impactado los métodos convencionales de enseñanza y de aprendizaje, vistas las transformaciones observadas en la forma en que tanto docentes como estudiantes tienen acceso a la información y al conocimiento; como se asevera en el Informe Mundial sobre la Educación (UNESCO, 1998), tales tecnologías constituyen un desafío a los conceptos tradicionales de enseñanza y de aprendizaje, suponen cambios en cuanto a cuándo, dónde y cómo se produce el aprendizaje, así como para los roles de profesores y estudiantes (UNESCO, 2004). El enfoque de la formación centrada en el profesor que enseña basado en clases, está cambiando hacia un enfoque de la formación centrada en el estudiante, en un entorno interactivo de aprendizaje.

Los avances tecnológicos ofrecen importantes posibilidades para el logro de la interactividad, en tanto que hacen posible el establecimiento de una comunicación bidireccional, con transacciones didácticas entre docentes y estudiantes, en diferentes lugares y tiempos, según las necesidades (Fainholc, 1999).

Se facilita la creación de nuevas y más eficientes formas y métodos de enseñanza, así como de entornos generadores de aprendizajes, que permitan enseñar a los estudiantes a pensar, razonar y solucionar problemas, y a través de los cuales se sientan motivados y con responsabilidades sobre su propio aprendizaje en aras de lograr la construcción de sus propios conocimientos. Los docentes pasan a ser también creadores de contenidos y facilitadores para el acceso a la información, deben mantenerse al tanto de los avances en el uso de estos medios y saber extraer el potencial didáctico correspondiente.

PENSAR + RAZONAR + SOLUCIONAR PROBLEMAS = ESTUDIANTES MOTIVADOS + RESPONSABLES + CONSTRUCTORES DE SABERES.

 Como señala Delacôte (1997), en la actualidad se conjugan ideas derivadas de dos importantes revoluciones conocidas en lo concerniente a las formas del saber, la revolución de la interactividad, promovida por las nuevas redes electrónicas, especialmente la de Internet, con posibilidad de aumentar la capacidad de comunicación y de acceso a la información, y la revolución cognitiva, expresada en la nueva manera de concebir el proceso de enseñanza y de aprendizaje y desde luego, las prácticas educativas. Estas dos revoluciones en conjunto, dan lugar a una tercera que estaría dada por los cambios en la concepción de los sistemas educativos.

Aspectos críticos de la EaD

Dentro de esta explosión de la “tecnologización” de la educación se encuentra la educación virtual como un proceso que se muestra como una propuesta radicalmente innovadora. Sin embargo, en muchos casos no hay una fundamentación teórica de lo que se pretende, ni especificaciones en torno al logro de los objetivos planteados. Es importante tener en cuenta que no por incorporar las modernas tecnologías se está logrando que las acciones conducidas por esa vía, sean realmente educativas, ni que resida en las tecnologías la solución de los problemas a los que se enfrenta la sociedad actual.

Algunos autores han advertido incluso, riesgos en el sentido que el énfasis en el uso de las tecnologías puede llevar a un segundo plano, los logros de los objetivos educacionales. Es fundamental analizar las condiciones de uso de la herramienta computacional, de manera que sea posible hacer efectivo su potencial educativo, en la procura del enriquecimiento de la labor docente (Galvis, 2000).

Por su parte la tendencia al tecnocentrismo y al logocentrismo planteada por Escontrela, R (2008) en su artículo “Hacia un modelo integrador en el uso de las TIC en la educación a distancia. Apuntes y comentarios desde la investigación y la experiencia” en el que señala:

 “…observamos que en su mayoría transitan todavía entre los modelos “tecnocéntrico” y “logocéntrico”, que constituyen un obstáculo que hay que superar para lograr una educación a distancia mediada por las TIC con calidad” Escontrela, 2008, pp.

La tendencia al tecnocentrismo, hace referencia a los modelos que priorizan su atención en lo “tecnológico”, en el diseño de info e infraestructura y en el desarrollo y uso de herramientas innovadoras a las que se supeditan tanto los procesos de enseñanza y de aprendizaje como también la interacción con la comunidad tanto geográfica como universitaria. Estamos hablando de modelos “tecnocéntricos” que consideran a las TIC como un fin en sí mismo, por lo que el diseño pedagógico y didáctico queda relegado a las posibles funcionalidades que el equipo de tecnólogos sea capaz de implementar en función de los requerimientos técnicos del momento y no de los educativos.

Esta situación es planteada por Failnholc (2007), como uno de los rasgos tecnocráticos que persisten en proyectos de tecnología educativa, alertando que la separación entre la labor del diseñador del proyecto y los espacios y materiales educativos digitales, su realización/ producción por parte de expertos técnicos y su posterior aplicación por parte del profesor o facilitador/a, ha aumentado la disociación alienante entre la producción de conocimiento tecnológico – educativo y las prácticas educativas.

Ahora bien, desde una perspectiva crítica de la Tecnología los elementos de orden técnico no son solamente una suma de herramientas y de estructuras “duras” dado que el acto de elegirlas se halla inicialmente impregnado tecnológicamente de posicionamientos culturales, políticos e ideológicos, ideas que se renegocian y se resignifican dentro de la heterogeneidad de usos e interacciones que con ella tenemos.

 En ese sentido se hace necesario reconocer que las TIC transmiten contenido tácito, cabalgan con contenidos explícitamente seleccionado y prescrito, y operan con lógicas, criterios y códigos que a su vez propician nuevas formas de constitución de las subjetividades personales y colectivas.

 En palabras de Bijker: “Un proverbio fundamental para esta investigación es aquel que nos invita a no tomar el significado de algún aparato técnico o sistema tecnológico como inherente a la misma tecnología. Por el contrario, uno tiene que estudiar cómo las tecnologías toman forma y adquieren sentido dentro de la heterogeneidad de las interacciones sociales.

EI mismo principio podría encontrarse, en otras palabras, en la metáfora de la red infinita que constituyen ciencia, tecnología y sociedad para exhortar al investigador a no aceptar a-críticamente las distinciones entre, por ejemplo, lo técnico y lo social tal y como se presentan en una situación determinada. (1995. pág. 6)

Este planteamiento nos lleva a considerar que lo que entendemos por Tecnologías, incluyendo las Tecnologías de Información y comunicación, y lo que hacemos con ella desde la mirada educativa, no es precisamente el resultado de meros procesos técnicos y electrónicos ni de sus cualidades intrínsecas originarias, sino producto de negociaciones y tensiones políticas, técnicas, sociales, comunicacionales, culturales, económicas y legales, en donde los grupos sociales relevantes, inciden de manera que en él se vean reflejados sus aportes.

Desde la propuesta de la Teoría del Actor-Red, bien podría entonces decirse, que aquellas IEU que aun centran sus esfuerzos en lo tecnológico por encima de lo pedagógico, requieren redimensionar su mirada para ver a las Tecnologías no como mero medio de transmisión de información, sino como intermediarias que articulan realidades, transportan significados y/o fuerzas o como mediadoras que transforman, traducen, distorsionan y modifican el significado o los elementos que se supone debe transportar, trayendo algo nuevo y configurando entidades que antes no existían (Latour, B. 2005).

En síntesis, las tecnologías son un producto sociotecnológico co-construido, situado y contingente que en las IEU no pertenecen solo al mundo de las máquinas, sino al de las mentalidades de sus autoridades, al enfoque de las políticas públicas que institucionalmente se generen para su uso y gestión, lo que a su vez surgen en estrecha interdependencia a factores socioeconómicos y culturales específicos y a los modelos de producción de conocimiento científico-tecnológico existentes.

Por su parte el logocentrismo, o tendencia en la enseñanza presencial de entender los procesos de enseñanza y de aprendizaje como la simple transmisión de logos, del contenido científico estructurado formal y procedimentalmente, traspasando el esquema a los EVEA, haciendo excesiva incidencia en el tratamiento y estructuración lógica de los contenidos y en su forma de presentación enriquecida con las potencialidades de las TIC.

Esta aproximación logocentrista, centrada en la importancia de los contenidos desde su concepción lógica, se basan en modelos racionalistas donde los medios son percibidos como elementos transmisores de información y/o motivadores para el estudiante, presentan una fuerte tendencia a suplantar la actividad práctica del profesor en el contexto educativo dado que el “logos” está expreso en materiales multimedias, por lo que la acción del docente se limita en muchos casos a la realización y envío de actividades de evaluación y correcciones de los mismos

 Esta realidad , también es advertida por, Cabero J, 2005, al indicar: Continúa ocurriendo lo mismo que hace años, incluso existiendo más tecnologías en los centros, que es más amigable para su manejo por el profesorado, y con la posibilidad de crear nuevos escenarios de enseñanza que rompan los modelos bancarios y transmisivos de información, y desarrollen posicionamientos más constructivos, participativos y colaborativos.

 La realidad es que se utilizan poco, puesto que el profesorado se sigue apoyando fundamentalmente para realizar su actividad profesional en los materiales impresos, y al mismo tiempo utiliza las nuevas TIC que le llegan igual que sus predecesoras (p1).

Ante las propuestas logocéntricas y tecnocéntricas de la Educación Universitaria a Distancia se requiere tomar conciencia del nuevo rol que corresponde a las instituciones y sus docentes ante los estudiantes que aprenden a través de los recursos electrónicos. El educador a distancia no sólo debe preocuparse de “cómo aplicar las nuevas tecnologías, sino en qué forma el significado del término distancia está cambiando con las nuevas tecnologías telemáticas” (Ortiz, 1998); debe considerar las exigencias, preferencias y estilos de aprendizaje de los estudiantes, para lo cual se necesita un diseño de instrucción flexible.

 Los programas didácticos deben ser producto de concepciones democráticas, contextualizadoras y respetuosas de la participación. Se impone apelar a la iniciativa de los estudiantes, invitarlos a que formulen problemas, busquen fuentes de información, recurran a respuestas no estandarizadas (Delacôte, 1997).

 En palabras de Fainholc: Se trata de adoptar una identidad conceptual derivada de un concierto interdisciplinario de teorías de las ciencias sociales mas que de la ingeniería y los sistemas, para engrosar, dentro del marco de la teorías postmodernas, lo que como se dijo se podría llamar, una “Tecnología Educativa Apropiada y Critica” – TEAyC- para la producción de saber mediado tecnológicamente.. superando la obsesión eficientista de la instrumentalización en general y en la enseñanza, para articularla a los valores ideológicos, objetos culturales, contextos sociales de uso, etc. para entender a la educación como un fenómeno socio-político y cultural (Ibidem, 2006, p62).

La EaD en Venezuela y Latinoamérica

“La universidad moderna, no obstante su preocupación por formar los técnicos, no puede convertirse solamente en una fábrica de doctores sin ciencia y sin conciencia, sin un sentido de sus valores como hombres y en los cuales no se ha creado la responsabilidad social del ciudadano. En el especialista así formado el hombre quedaría apagado, ensombrecido, por la preocupación de la eficiencia” (Prieto Figueroa, 1963)”.

Partimos de la idea de que la comprensión histórica de esta forma de desarrollar procesos de enseñanza y aprendizaje pasa por entender los dispositivos políticos y económicos desde los cuales se emprendieron, así como también reconocer las fuerzas productivas impulsoras de base. Al respecto, son interesantes los planteamientos expuestos por Gómez, M. (2008) en su artículo “Dispositivos de la educación en red que se procesan en subjetividades democráticas”,quien señala que los procesos de innovación educativa en esta materia parecen encontrar sus orígenes en los objetivos de una política global fuertemente atravesada por las intenciones de agencias financieras internacionales insertos en un movimiento mundial, industrialista ocurrido en la década del setenta, quienes identificaron en esa forma de desarrollar procesos de enseñanza y aprendizaje la versatilidad educativa para obtener con rapidez procesos formativos que les garantizaran profesionales eficientes prestos a aplicar sus conocimientos y su accionar a la orden de las demandas requeridas en la lógica del mercado global de producción y por ende del trabajo.

Con relación a este planteamiento Gentili, P. (1998) hace referencia en su artículo “El Consenso de Washington y la crisis de la educación en América Latina” al sentido común tecnocrático que fue penetrando desde inicios de los años 70 (,) en los Ministerios de Educación de los países en desarrollo, lineamientos que orientaron las decisiones políticas para las reformas educativas que se suscitaron en esa década, como la única receta válida para superar el déficit público en materia educativa.

Al respecto, señala:

Quien estudie los programas de estabilización y reforma económica en los países latinoamericanos podrá reconocer entre ellos una notable homogeneidad. Esta característica también puede ser identificada en las propuestas de reforma educativa llevadas a cabo en la región. Tal regularidad se verifica en la expansión de un mismo núcleo de diagnósticos, propuestas y argumentos “oficiales” acerca de la crisis educacional y de sus supuestas salidas, así como en la circulación y el impacto (directo e indirecto) que los documentos y “recomendaciones” del Banco Mundial y del FMI tienen en la definición de las políticas públicas destinadas a este sector. (Gentili, P. 1998, p. 57).

Por ello no es casual que en los años setenta y hasta hoy en día, los organismos multilaterales ofrezcan argumentos “oficiales” en forma de proyectos financiados, destinados a atender la crisis existente en el sector educativo en los países del sur, en donde la Educación a Distancia estaba planteada como alternativa para la formación en menor tiempo y con menor gasto.

 Al respecto, el ex director del Instituto Internacional para la Educación universitaria (IESALC), Claudio Rama (2006) reconoció que las primeras experiencias de educación universitaria a distancia se realizaron en el marco de acuerdos internacionales, del tipo de franquicias, convenios de doble titulación, compra-suministro de servicios y alianzas interuniversitarias que hoy están ayudando a enfrentar la virtualización de la educación universitaria impuesta o necesaria para la alineación global con el sistema productivo, como derivación de la globalización económica que alcanza al sector de servicios.

Según la visión de la UNESCO, con la educación a distancia virtual se busca la reducción unitaria del costo de contacto por alumno y de los precios para obtener una mayor flexibilidad de acceso y la implementación de pedagogías interactivas a través de modelos de simulación. Entendiendo que la educación superior virtual será transnacional y los proveedores de educación, o megauniversidades globales, entregarán y suministrarán el servicio por medio de la red. La sustentación teórica estaría en la pedagogía de la simulación anclada en la experimentación en laboratorios virtuales.

 Así, la educación presencial, por su estructura de costo, puede llegar a ser una educación de elite; y la educación virtual, por sus escalas, una educación universal.

 De este modo, en esa convergencia digital, el rol del profesor estaría sujeto a los bienes y servicios culturales digitales de los mercados globales” (Rama, C. 2006, p. 18)

En el caso de Venezuela, los procesos de innovación educativa a distancia tuvieron sus orígenes en los años sesenta, atendiendo a una política desarrollista que identificó en este forma de desarrollar el currículum la versatilidad educativa para impartir procesos formativos con una visión centro periférica bajo un supuesto de economía de escala que garantizara profesionales eficientes prestos a aplicar sus conocimientos y su accionar a la orden de las demandas requeridas en la lógica del estado capitalista alineadas a una política de mercado global de producción y por ende del trabajo.

Desde la historicidad de la educación a distancia se hace necesario recordar que para los años sesenta-ochenta:

“El proyecto modernizador para la sociedad se fundamentó, en lo ideo-político, en la democracia representativa, y en lo económico en el desarrollo de las industrias básicas, bajo la conducción del Estado; en el crecimiento industrial a través de la sustitución de importaciones y en la modernización de la agricultura y expansión de los servicios, estos tres últimos aspectos conducidos por el sector privado, protegido y subsidiado por el Estado, quien administraría y redistribuiría los ingresos derivados de la explotación del petróleo, el cual seguiría siendo la fuente fundamental de los ingresos del país. El Estado se mantendría como ente regulador de la vida social cumpliendo primordialmente con sus funciones de garante e interventor y en menor medida de acumulador (Giordani, 1986). En este proyecto la educación se valoró como altamente positiva para formar,a la fuerza de trabajo en el desempeño de los nuevos roles que exigiría la diversificación de la economía, consecuente con el modelo de desarrollo que fue adoptado…Para justificar los cambios que exigía la política se utilizó como argumento principal “la necesidad de formar los técnicos y tecnólogos que necesitaba el país”.

En estas razones explícitas existen coincidencias con las ideas que durante toda la década anterior y sobre la educación postsecundaria venía expresando un sector de los estratos dominantes, aquel agrupado en FEDECAMARAS”. (Castellanos, Maria E, 1995, pp 2, 4)

Desde estos basamentos la primera experiencia de educación a distancia reseñada por Dorrego, E (2009) hace referencia a los estudios por correspondencia que fueron llevados a cabo por el Instituto Nacional de Cooperación Educativa, y la experiencia del Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio en la década de los sesenta. Más adelante, en la década de los 70, se iniciaron las experiencias de la Universidad Nacional Abierta y los Estudios Universitarios Supervisados de la Universidad Central de Venezuela y los de la Universidad del Zulia. Estas experiencias se impulsan a partir de la promulgación por parte del Ministerio de Educación el año 1975, del documento sobre políticas y estrategias para el desarrollo de la educación superior, el cuál contiene aspectos sobre la democratización, desarrollo autónomo, innovación educativa, política de crecimiento, renovación institucional y de financiamiento en donde la educación a distancia se perfilaba como una estrategia a desarrollar en el marco de estas acciones.

Por otra parte la historia de la incorporación de las TIC como medio de soporte a la Educación a distancia en las IEU venezolanas reseñada en el estudio “Diagnóstico de la Educación Superior Virtual en Venezuela” efectuado por Curci, R en el 2002 indica: “De la recolección de datos realizada se puede apreciar que el año en el que se iniciaron los programas, experiencias o actividades académicas virtuales en el país fue 1997. Las instituciones pioneras fueron la Universidad Nueva Esparta y la Universidad Yacambú, ambas privadas.

… Las Universidades oficiales que comenzaron a desarrollar programas bajo modalidad virtual o modalidad semipresencial con apoyo en tecnologías de información y comunicación en el año 1998 fueron: Universidad Central de Venezuela con una especialización, Universidad de Los Andes con una maestría, ambas universidades son autónomas y la Universidad Experimental Simón Rodríguez (es experimental y fue creada como institución de educación a distancia) con dos maestrías.

Para el año 1999, comenzaron dos universidades privadas, Universidad Católica Andrés Bello y Universidad Metropolitana. Para el año 2000, dos universidades oficiales autónomas, Universidad de Oriente y Universidad Centroccidental “Lisandro Alvarado”. Para el año 2001 se incorporan dos universidades oficiales autónomas (Universidad del Zulia y Universidad Nacional Abierta, la cual imparte educación a distancia) y una privada (Universidad “Dr. Rafael Belloso Chacín”), por último en el 2002, se incorporan la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (oficial) y la Universidad Fermín Toro (privada). La Universidad Católica del Táchira comenzará en el año en curso una especialización.

De las restantes universidades algunas de ellas tienen proyectos a desarrollar durante los próximos años y se especificarán mas adelante en otra sección.” (Curci, R. 2003 p 25-26).

 Ya en el 2009 de las 48 universidades oficiales registradas en Venezuela, en reporte elaborado por la OPSU, 20 ofrecían la modalidad a distancia mixta, mientras que de las 23 IEU privadas, 13 registraron oferta académica a distancia, con tendencia a la semipresencialidad tanto en las oficiales como en las privada. Estos datos refieren que el 69 % de las IEU llevaban a cabo programas de Educación a Distancia, lo que representa un 69% del total, lo que implica un porcentaje significativo de instituciones emprendiendo proyectos en esta materia y haciendo un uso educativo de las TIC.

 “Como servicio público que es, la universidad no puede desligarse de las necesidades y requerimientos de la nación, sus planes de estudio y las profesiones que dentro de ella se cursan deben responder al plan de vida de la nación” Prieto Figueroa, (1963).

 Ahora bien, como oportunidad para acercar y entrelazar sentidos, definiciones y propósitos del uso educativo de las TIC para el desarrollo de la EUaD en correspondencia a las lineas de transformación universitaria emprendidas por el MPPEU desde el 2011, en el presente año y desde el Programa Fomento a la Educación Universitaria de OPSU se procedió a la revisión y lectura crítica de las propuestas de regulación de 16 IEU que para 2010, fueron registradas en consulta llevada a cabo por OPSU. El análisis da cuenta de varios aspectos relevantes:

1. La totalidad de los proyectos definen a la “Educación a distancia” como una modalidad educativa, a pesar de que la Ley de Educación vigente (2009) conceptualiza como esta modalidad a programas educativos que atienden poblaciones o áreas de conocimiento específicas, a saber: educación especial, educación de adultos, educación militar, educación para las artes, lo que implica que dicha conceptualización no hace referencia a los modos de desarrollo de procesos de enseñanza y aprendizaje que trascienden las barreras del tiempo y espacio característicos de la educación presencial.

2. El 62% de los proyectos presentados son justificados como propuestas de innovación educativa y un 38% como estrategia de inclusión, sin embargo, en el registro levantado por ProFEU en 2009 sobre la oferta académica en línea de estas universidades, el 92% no mantienen programas gestionados en entornos virtuales para los primeros períodos académicos de pregrado, lo que podría ser concebida como una estrategia de prosecución y permanencia más no de inclusión al gestionar unidades curriculares en línea en los últimos periodos de las carreras de pregrado y como opción de gestión curricular de postgrado.

3. Una sola de las normativas registradas justificaban el uso de la Educación Universitaria a Distancia como política de inclusión de personas cuyos contextos personales interfieren con la posibilidad de ingreso y permanencia en al educación universitaria Al respecto, nos referimos a estudiantes con discapacidad física, estudiantes trabajadores, privados de libertad, estudiantes geográficamente distantes a sedes de las IEU, entre otros.

4. Ninguna de las normativas justifican a la EUaD como política educativa que da respuesta a los requerimientos y demandas expresas en los planes de desarrollo regional y local. En consecuencia la formación generada a través de la educación a distancia de la totalidad de instituciones universitarias que para el 2012 registraron sus normativas, mantienen un carácter homogéneo y centro periférico, siendo esta una característica que históricamente se ha mantenido desde sus inicios.

Estas significaciones contrastan con la mirada que al respecto a partir del 2011 se está construyendo en MPPEU y OPSU en el marco de las acciones dirigidas a superar en el subsistema de Educación Universitaria las profundas desigualdades que arrastra en su seno la sociedad venezolana. En consonancia, el desarrollo e implementación en las IEU de programas de educación a distancia requiere un planteamiento no sólo como experiencia de innovación educativa emprendida para insertarse en la sociedad del conocimiento, o como acto remedial ante los problemas presupuestarios o de capacidad física de las IEU públicas, o como estrategia con un evidente corte mercantilista en las IEU privadas, sino como estrategia política inclusiva, que no sólo garantice la municipalización de la educación universitaria y la atención a los contextos de emergencia de las y los estudiantes con problemas para su formación de manera presencial, sino que además atienda a los principios de territorialización académica.

Esto implica facilitar formación en aquellos ámbitos claves identificados con diversos actores de cada territorio, en aras de generar acciones formativas contextualizadas tanto a las características geopolíticas, sociales, demográficas, económicas, productivas, culturales e históricas, como a las expectativas de desarrollo local de los territorios en donde se desee llegar a través de programas gestionados a distancia.

Al respecto, ya en el 2009 la Dra. Dorrego, E. en el informe que sobre Educación a Distancia en Venezuela realizó como coordinadora del Programa Fomento a la Educación Universitaria en OPSU, indica que alcanzar el primer objetivo del Proyecto Nacional de Educación Superior a Distancia referido a los criterios de pertinencia social con énfasis en lo local (municipalización), debe caracterizarse por lo siguiente:

Responder a una política institucional. La EaD se constituye como una estructura organizacional y funcional oficial del Nivel Superior, lo que a su vez implica contar con soportes legales y normativos generales y específicos que le den cuerpo jurídico.
Concepto amplio de las TIC. Asume las posibilidades de mediación de herramientas y recursos tecnológicos, digitales o no, con la disposición a incrementar el diseño, producción y uso de medios digitales propios de los escenarios que demandan la sociedad de la información y del conocimiento
Modelo Pedagógico. Que responda a las necesidades y demandas del contexto nacional e internacional: fundamentado en un enfoque flexible, innovador, situado en contexto, y de alcance integral en lo académico, profesional, personal y social. Este modelo debe promover la inclusión, la equidad y la atención al desarrollo de competencias para el conocer, el hacer, el ser y el convivir.

Formación y actualización. Atender la formación inicial y la actualización permanente de estudiantes y docentes para asegurar el cumplimiento de su roles y funciones bajo la modalidad de educación a distancia, que supone entornos de enseñanza y aprendizaje novedosos.

Evaluación de los aprendizajes. Seleccionar técnicas, instrumentos y estrategias acordes a la modalidad a distancia y que respondan al modelo pedagógico asumido así como a la disponibilidad tecnológica. Se hará énfasis en la evaluación formativa.
Calidad. Garantizar la calidad en sus funciones administrativas, académicas, tecnológicas e instruccionales, para ello se han de crear las estrategias necesarias y pertinentes que aseguren calidad en los procesos y productos que se generen en el SESaD Plataforma tecnológica. Asegurar la mediación tecnológica entre estudiantes, docentes e institución mediante el uso de las TIC apropiadas y pertinentes que permitan el correcto funcionamiento académico, administrativo e instruccional
La equidad. La incorporación a un Sistema de Ingreso justo acompañado de alternativas de estudio bajo la modalidad a distancia y presencial aumenta la equidad en el acceso a la Educación Superior, al aumentar las posibilidades de estudio en ambientes convencionales y no convencionales.

La inclusión. En tanto se convierte en una alternativa no convencional de ingreso y atención al brindar la oportunidad a aquellos estudiantes que demandan su incorporación en el Nivel de Educación Superior de realizar estudios superando condiciones de espacio temporal y físico-geográfico que le son propias a una modalidad exclusivamente presencial. Énfasis en lo local y pertinencia social. Debe atenderse a los principios de la Municipalización como apoyo al desarrollo endógeno, los intereses y demandas de la región, lo que hace pensar en programas de formación flexibles y contextualizados.
Calidad e innovación. La incorporación de las TIC en la modalidad a distancia promueve la necesidad permanente de innovar en los entornos de enseñanza y aprendizaje y de mantener altos niveles de calidad, no sólo desde lo tecnológico sino también desde el desarrollo de enfoques pedagógicos y didácticos que superen pasados paradigmas de formación

  Apoyo al desarrollo e implementación del Sistema Nacional de Ingreso. Al convertirse en una alternativa de estudios que diversifica las posibilidades de acceso desde otros espacios no convencionales.

Apoyo a la consolidación de las Aldeas Universitarias. Los entornos virtuales de enseñanza y aprendizaje constituyen escenarios que conforman comunidades virtuales, las cuales constituyen formas de organización para la interacción, el debate y la construcción de saberes, que superan condiciones de espacio temporal y físico que le son propios a la modalidad presencial. Así se puede pensar en Aldeas Universitarias que exclusivamente hacen vida en espacios virtuales de aprendizaje. Perspectiva sistémica. El carácter oficial e institucional plantea la necesidad de una estructura organizacional y funcional que atienda y articule las gestiones que a bien tengan el Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior, sus entes OPSU y el Consejo Nacional de Universidades y el Núcleo de Vicerrectores Académicos de las universidades venezolanas.

Organización de las Instituciones de Educación Superior. Las IES deben contar con un Sistema académico-administrativo de atención a la modalidad integrado por tres componentes: el académico, el tecnológico y el de gestión, para garantizar la disponibilidad y prestación de servicios a estudiantes y docentes.

 En este contexto el Estado venezolano mas allá de las disposiciones y las tendencias del mercado global, ha resuelto que la educación sea para todos y todas, y para ello, no solamente debe ser accesible haciendo uso de las TIC, sino estar en función de los intereses de la nación y de su autodeterminación; en concordancia con el mandato expreso de la LOE que define a la educación en Venezuela como un instrumento para la emancipación y la liberación de los pueblos, en respuesta a la herencia colonizadora de la cual la sociedad del conocimiento es uno de sus espejos.

 En este sentido desde el MPPEU se están generando acciones para garantizar que la Educación a Distancia sea accesible a para todos y todas, con prioridad aquellos que tienen y para ello, además de estar en función de los intereses de la nación y de su autodeterminación.

 Con estas acciones se plantea alcanzar: La creación y desarrollo de propuestas educativas pertinentes, innovadoras, flexibles e inclusivas destinadas a la consolidación de un modelo de educación universitaria que conduzcan a la liberación humana, al ejercicio del pensamiento crítico, al desarrollo de la autonomía en el aprendizaje y a la construcción colectiva de saberes, la co-responsabilidad social en el desarrollo del territorio donde habita.

La inclusión de la población cuyos contextos personales, sociales y geográficos impiden su formación, priorizando las oportunidades para su ingreso y prosecución en la Educación Universitaria venezolana. La ampliación de las posibilidades de las Instituciones de Educación Universitaria como instrumento de desarrollo integral del territorio, ofreciendo programas de calidad en términos de su pertinencia geográfica y social y en función de las políticas estratégicas de desarrollo local, regional y nacional.

Estos aspectos llevan a significar a la calidad en la Educación Universitaria a distancia desde tres aspectos básicos a saber: en términos de:

  La pertinencia territorial y social de la formación y de su facilitación a distancia,

De la eficiencia como política de inclusión que privilegie a personas que por sus condiciones laborales, físicas, civiles, socioeconómicas y de ubicación geográfica, entre otras, no puedan movilizarse de su lugar de origen hacia una Institución de Educación Universitaria; y como experiencia educativa que genera capacidades resolutivas y compromiso ético y solidario de las y los estudiantes con relación a los problemas de la base social, productiva, cultural y política de su entorno.

En atención a lo anterior, el alcance de estos objetivos por un programa de educación a distancia implica resignificarla como estrategia política educativa del Estado venezolano para la inclusión, la territorialización y la municipalización de la educación universitaria, en correspondencia con los principios fundamentales del humanismo como valores insoslayables para la consolidación de una sociedad inclusiva y pluralista con base al aprendizaje con pertinencia local, regional y nacional, cuya visión del ser humano como centro y sujeto del proceso de aprendizaje, se plantea como un ser inacabado, decidido a superar y vencer las visiones individualistas y las prácticas discursivas que lo limitan.

Visualicemos el siguiente video donde resumiremos con la visión de las personas conocedoras en el área algunas ideas sobre la EaD.

“… no hay educación sin una política educativa que establezca prioridades, metas, contenidos, medios, y se impregne de sueños y utopías…” Paulo Freire, 1992

Franja

Reconocimientos:

Autor: Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria (MPPEU) – Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU)

Diseñadoras Pedagógicas: María Marín y Vanessa A. Rivero. (ProFE – OPSU)
Expertas en Contenido: Erika Navedra. Universidad Nacional Experimental Abierta (UNA). Marianicer Figueroa. (ProFE – OPSU).
Montaje y Edición: Aula7 A.C. www.aula7.net

Fecha de Creación: Julio de 2012

 Licencia:  Creative Commons License
La historia de una visión educativa: Educación a Distancia is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 2.5 Argentina License.

  1. Rafael Marin Perez

    Este material es EXELENTE

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